Ésta
semana leímos el capítulo seis del libro “Atrévete a pensar. La utilidad del
pensamiento riguroso en la vida cotidiana” de José María Terricabras; dicho
capítulo tiene el nombre de “verdad y Conocimiento”. Dentro de ésta lectura se
habla sobre lo que es considerado como verdad, se tiene una concepción
tradicional y otra concepción que acepta el pluralismo social; la primera de
las concepciones de refiere a el monopolio doctrinal que no sólo era
equivalente a un monopolio de la verdad, sino que también daba primacía a la
“verdad objetiva” por encima de la libertad individual; en cambio, con el
pluralismo social, se parte de la idea de que la verdad no es necesariamente
monolítica, sino que puede haber muchos puntos de vista verdaderos, muchos
aspectos diversos y aceptables de la verdad y pueden existir diversas verdades
compatibles. El pluralismo no debe excluir ni que siga habiendo grupos que
reivindiquen hallarse en posesión de la
verdad, ni que millones y millones de personas acaben uniformados en el pensar
o en el actuar.
Para
abordar el problema, el autor propone preguntarnos quien tiene razón. De aquí saca la frase que dice que “el
pensamiento crítico es siempre un pensamiento concreto” con lo que se refiere a
que cuando preguntamos quien tiene razón, no se pregunta de manera abstracta,
sino concretamente sobre un tema y esto depende de los tipos de criterios que
utilicemos. Cuando éstos criterios son claros cuando las discusiones tienen que
ver con hechos o con opiniones estrechamente ligada a hechos, por ejemplo, un
libro, una enciclopedia o cuando es utiliza una jurisprudencia en un juicio
como precedente de actuaciones. Si en caso contrario, no hay criterios, primero
debemos de ponernos de acuerdo sobre los criterios de decisión que aplicaremos;
por ejemplo, cuando se discute sobre un tema nuevo como el uso de la marihuana
en México que no hay precedentes sobre esto, se utilizan criterios como ¿qué
pasaría con la inseguridad), ¿cómo afectaría nuestra sociedad?, ¿cuáles son los
riesgos en la salud?. Hay otros casos en los que no hay criterios ni puede
haberlos, como cuando damos interpretaciones discrepantes sobre si un enfermo
de gravedad sufre o no; para decidir racionalmente en estos casos, se puede
adivinar lo que está pensando la otra persona, pero la persona aludida sebe
confirmar o negar la interpretación; es hacer interpretaciones y juicios sin
tener criterios sobre los que apoyar nuestros juicios.
También
se habla de las “medias verdades” que son las que se usan como recurso para
esconder información verdadera y relevante,
éstas son cuando decimos solo lo que sabemos aunque la otra persona
pueda considerarlo media verdad. Para esto se puede aplicar el ejemplo de que
un testigo te diga toda la verdad pero no tenga toda la razón, porque aunque
diga toda la verdad probablemente no sea la verdad completa, sólo se compromete
a no decir nada que con certeza sepa que sea falso.
Por
último define la verdad como aquello que apelamos a menudo cuando queramos
demostrar que tenemos razón; la verdad racional, se refiere a lo que es verdad
o mentira siempre es con relación a algunos criterios, algunos parámetros o
marco de referencia; y la verdad relativa está sujeta a lo que crea cada
persona y es por esto que todos tienen la verdad pero no la verdad completa.
es muy interesante hablar de las medias verdades cuando estamos hablando de la verdad, ya que en parte son verdad solo que omiten algunos hechos los cuales pueden definir la totalidad de los actos con veracidad
ResponderEliminares muy interesante hablar de las medias verdades cuando estamos hablando de la verdad, ya que en parte son verdad solo que omiten algunos hechos los cuales pueden definir la totalidad de los actos con veracidad
ResponderEliminar